Aquella noche, él no lograba
cerrar los ojos. Sabía que lo que había hecho estaba mal pero no podía dejar de
pensar en ella. Tomó su almohada, se la colocó entre las piernas, se encogió y
trato de dormir pero a los pocos segundos volvía a estar en posición recta y
con los ojos pegados al techo.
Cerró los ojos y recordó como sus
dedos acariciaron su piel tersa en un recorrido que empezó desde su oscuro cabello
hasta sus pequeños labios. No pensaba que podía pasar después, solo era vivir
el momento y ser cómplices de un secreto. Comparaba la suavidad de su epidermis
con la de una seda, fascinado por su absoluta perfección. Las miradas que se
cruzaron fijamente fueron cerrándose mientras él se acercaba lentamente a su boca
tocar sus labios en un primer beso, una mezcla de ternura y desesperación.
Su respiración se aceleraba mientras
sentía como un ligero escalofrío trataba de apoderarse de su cuerpo. De la
rosada boca pasó tímidamente a su delgado cuello, removiendo del paso el brillo
de su cabello y con la intención de explorar más hacia el sur de su anatomía,
la libertad de sus actos confirmaban la disposición de ella.
Mientras con una de sus manos
trataba de ubicar el broche del bra, la otra aprisionaba el delgado cuerpo
de cómplice contra el suyo. Esta fricción no hacía más que aumentar su
desesperación por descubrir la fineza de una piel que se escondía debajo de un polo
de tiras negro. Un “tic” se hizo escuchar desde su delgada espalda confirmándose que había logrado su objetivo, sin otorgarle un segundo al tiempo, ubicó ambas
manos cerca de su extensa cintura para continuar desnudándola, grande fue la sorpresa
cuando ella se anticipó y logró ponerlo a piel primero a él.
De pronto sintió que no podía controlar lo que
corría por sus venas, aquel temblor en el cuerpo se acentuaba conforme ella iba
besando su pecho y él inspeccionaba sus desnudos senos. Las manos de ella, que
ahora dominaba la noche, se situaron sobre los botones que ajustaban su oscuro pantalón
y en un parpadeo, él, sintió la libertad de sus caderas. Sin esperar a que termine
en el piso, ella, niveló rápidamente la ropa interior que ya no lo cubría y con
una de sus manos lo sujeto fuertemente…
No hay comentarios:
Publicar un comentario